Parásito de la naturaleza.

Casi todo el mundo piensa que somos parte de la naturaleza y parece que sí pero si lo pensamos más seriamente parece que no porque la naturaleza siempre da: el sol da luz y calor, el agua se da para que los seres beban, el aire se da para que los seres puedan respirar, la tierra da espacio para que los seres vivan, las plantas se ofrecen para que los seres las usen. Sin embargo, nosotros actuamos al contrario: cogemos aire, tomamos agua, ocupamos los lugares de la tierra, absorbemos luz y calor, comemos de todo, para vivir. Nuestra forma de actuar es contraria a la forma de la naturaleza, por tanto, nuestro modo de vida no forma parte de la naturaleza sino que parece la forma de vida de un parásito de la naturaleza.

Si no estuviéramos en la tierra, su naturaleza tendría más paz y disfrutaría de mayor hermosura.

Por eso, el camino del humano, ¿hacia dónde va? Casi todo el mundo está siempre buscando su camino, busca su luz, busca su esperanza, para ir hasta el cielo.

Desde hace 2.000 años han existido y existen muchos cristianos pero ¿cuántos de ellos han encontrado a Jesús y están junto a él?. Igualmente, desde hace 2.000 años, han existido y existen muchos monjes budistas pero ¿cuántos de ellos han llegado al nivel de Buda y están junto a él?. También desde hace 2.000 años han existido y existen muchos monjes taoistas ero ¿cuántos de ellos han encontrado a Lao-Tse y están junto a él?.

Muy pocos, porque estamos dentro del grupo de los parásitos y Jesús, Buda, Lao-Tse  otros grandes Maestros tuvieron una forma de vida que no pertenecía a la forma de vida del grupo de los parásitos sino que actuaban como una parte de la naturaleza.

Si un cristiano, antes de rezar, un monje budista, antes de meditar, un monje taoista, antes de hacer chikung, trabajan para salir del grupo de los parásitos de la naturaleza y consiguen salir de este grupo, naturalmente entran en el grupo cuyo modo de vida es el de la naturaleza, y así con Jesús, con Buda, con Lao-Tse y otros grandes Maestros, parece que se encuentran en el mismo lugar, parecen vecinos. Es más fácil el contacto con ellos y hablar con ellos.

Para dejar de ser un parásito de la naturaleza tenemos que tener Naturaleza Interior, es decir, cada día tener presente en nuestro pensamiento el concepto de naturaleza interior y actuar según el modo de la naturaleza interior.

Así, si después rezamos, meditamos o hacemos chikung, obtendremos un gran efecto y rápido, tan rápido que no parecerá que estemos caminando sino que nos moviéramos a la velocidad de un avión.

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